Cuando un hombre detecta un bulto en el pene, dolor durante la erección o una curvatura que antes no existía, suele iniciar una búsqueda inmediata de información. El problema es que, en internet, junto a información médica rigurosa conviven tratamientos sin evidencia, promesas irreales y soluciones milagro.
Entre lo más habitual aparecen:
Ondas de choque “regenerativas”
Bombas de vacío que prometen estirar la placa
Pastillas “naturales”
Cremas milagrosas
Dispositivos que aseguran corregir la curvatura en pocas semanas
La pregunta clave es inevitable: