En urología también se utilizan como parte de la rehabilitación peneana tras una prostatectomía radical (cirugía por cáncer de próstata). El objetivo es mantener una buena oxigenación del tejido y ayudar a reducir la fibrosis y el acortamiento del pene mientras se recupera la función eréctil. Esa es una de las razones por las que muchos urólogos las conocen y las recomiendan en determinados pacientes.
En otros casos, se considera el uso de la utilización de dispositivos de vacío, especialmente cuando los tratamientos conservadores son adecuados para el paciente. Su funcionamiento se basa en crear un vacío controlado que favorece la entrada de sangre en los cuerpos cavernosos del pene favoreciendo así una erección funcional que permita una relación sexual.
También se prescribe previo a una implantación de prótesis de pene y recomendada igualmente como una de las primeras opciones antes de valorar la implantación de una prótesis de pene.
El urólogo estudia diferentes alternativas terapéuticas adaptadas a la causa del problema y a las características del paciente.