En los cuidados masculinos de los genitales suelen ser importantes:
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Higiene diaria: lavar suavemente pene, escroto e ingles con agua tibia; si usas jabón, mejor uno suave y sin perfumes. No hace falta frotar agresivamente.
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Prepucio: si no estás circuncidado, retraerlo suavemente para limpiar el glande y después volver a colocarlo en su posición. No hay que forzarlo.
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Secado: secar bien la zona después de ducharse, especialmente entre el escroto y los muslos, para evitar humedad e irritación.
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Ropa interior: cambiarla diariamente y preferir tejidos transpirables si tiendes a sudar mucho.
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Después del deporte: ducharse o al menos cambiarse la ropa interior húmeda lo antes posible.
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Olor: un olor leve puede ser normal, pero un olor fuerte y persistente acompañado de picor, secreción, dolor o lesiones merece valoración médica.
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ITS: el preservativo reduce considerablemente el riesgo de infecciones de transmisión sexual, aunque no elimina todos los riesgos.
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Autoexploración: conviene conocer el aspecto y tacto habitual de los testículos para detectar cambios nuevos, como un bulto, aumento de tamaño o dolor persistente.
También podemos entrar en temas más concretos, por ejemplo cómo lavar correctamente el pene y los testículos, cuidado del vello púbico, mal olor, sudor, irritación, hongos, higiene después del sexo, circuncisión o revisión de los testículos.
Noticia de AndroGenital.